BLOG BLOG

Nueva sección: un BLOG donde podés dejar tus comentarios directamente!

ATENCIÓN

FECHAS IMPORTANTES 2009.doc
Documento Microsoft Word 43.5 KB

26/05

Algunos pronombres cambian cuando se modifica la narración: Reescribir el siguiente fragmento en otro tiempo verbal (PRESENTE, coincidencia entre tiempo de la narración y de lo narrado) y en otra persona (PRIMERA, NARRADOR PROTAGONISTA).

 

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles. Arrellanado en su sillón favorito de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos. Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.

 

(FRAGMENTO DE "Continuidad de los parques", de Julio Cortázar. El cuento completo puede leerse aquí)

 

 

EJERCICIO RESUELTO POR ANDY:

 

Empecé a leer la novela hace unos días. La abandoné por negocios urgentes, y volví a abrirla cuando regresé en tren a la finca; me dejaba interesar lentamente por la trauma, por el dibujo de los personajes. Esta tarde, después de escribir una carta a mi apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparecerías volví al libro en la tranquilidad del estudio que mira hacia el parque de los robles. Arrellanado en mi sillón favorito de espaldas a la puerta que me molestaría como una irritante posibilidad de intrusiones, dejo que mi mano izquierda acaricie una y otra vez el terciopelo verde y me pongo a leer los últimos capítulos. Mi memoria retiene sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca me gana casi enseguida. Gozo del placer casi perverso de irme desgajando línea a línea de lo que me rodea, y siento a la vez que mi cabeza descansa cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos siguen al alcance de mi mano, que más allá de los ventanales danza el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, me dejo ir hacia las imágenes que se concentran y adquieren color y movimiento, soy testigo del último encuentro en la cabaña del monte.

EJERCICIO RESUELTO POR CELINA:

 

Empecé a leer la novela unos días atrás. La abandoné por negocios urgentes, he vuelto a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; me dejé interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esta tarde, después de escribir una carta a mi apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, he vuelto al libro en la tranquilidad del estudio que mira hacia el parque de los robles. Arrellanado en mi sillón favorito, de espaldas a la puerta que me molestaría como una irritante posibilidad de intrusiones, dejo que mi mano izquierda acaricie una y otra vez el terciopelo verde y me pongo a leer los últimos capítulos. Mi memoria va reteniendo sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca me gana casi en seguida. Gozo del placer casi perverso de irme desgajando línea a línea de lo que me rodea, y sentir a la vez que mi cabeza descansa cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos siguen al alcance de mi mano, que más allá de los ventanales danza el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándome ir hacia las imágenes que se concertan y adquieren color y movimiento, soy testigo del último encuentro en la cabaña del monte.

EJERCICIO RESUELTO POR CLARA:

 

He empezado a leer la novela. La abandono por negocios urgentes, vuelvo a abrirla cuando regreso en tren a la finca; me dejo interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esta tarde, después de escribir una carta a mi apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, vuelvo al libro en la tranquilidad del estudio que miro hacia el parque de los robles. Arrellanado en mi sillón favorito de espaldas a la puerta que me molesta como una irritante posibilidad de intrusiones, dejo que mi mano izquierda acaricie una y otra vez el terciopelo verde y me pongo a leer los últimos capítulos. Mi memoria retiene sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca me gana casi en seguida. Gozo del placer casi perverso de irme desgajando línea a línea de lo que me rodea, y sentir a la vez que mi cabeza descansa cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos siguen al alcance de mi mano, que más allá de los ventanales danza el aire del atardecer bajo los robles. Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándome ir hacia las imágenes que se conciertan y adquieren color y movimiento, es testigo del último encuentro en la cabaña del monte.